# Hay veces que el instinto te conmina a sacrificarte por un bien superior. Ni siquiera tuve tiempo de pensar en la salud de mi pierna mientras detenía aquel coche desbocado y sin frenos que iba a estrellarse contra el grupo de discapacitados africanos anarquistas…no quiero que me llaméis héroe, tan solo AMIGO.
El caso es que llevo ya mas de dos semanas desde que me estoché el zancajo (no es jerga moderna coleguis, que viene en la RAE), y aunque ya tiene bastante mejor pinta que en la foto, aun requiere de cuidados regulares y ejercicios de señora vieja que es a lo mas que da el asunto.
Yo voy haciendo mis progresos en la rehabilitación, no obstante, y aunque el cuadriceps afectado tiene cierto aspecto poliomielítico, yo le meto zapa al electro-estimulador hasta el 45/50 (hay un notillas por la sala de fisio que se lo pone a 70, pero el interfecto es octavogradista, tiene un estropicio peor y mucha prisa por ir a escalar nosequeostias). En cuanto suelde bien la tibia me pongo a darle chicha como un bailarín de techtonic al que le ha tocado la lotería. No se lo que tardare en volver a correr los cien metros en menos de 7 segundos (mucho me temo que el clavo endomedular me va a restar alguna décima), pero a la que me abran la puerta del redil salgo echando ostias y no paro hasta el Lago Namtso






