# Ayer se me demudó el jeroto cuando instalando una de las mierdas que instalo yo, en una consulta, vi una foto de una chavalita india en un marco que incluida los afectivos datos de “nombre” y “numero de referencia”, rematado por un mensaje mecanografiado que aclaraba “here is my new photograh”. Los apadrinamientos no son solo una forma burdísima de comprar afectos y moral, sino que han terminado por convertirse en un mercadeo infaminoso mediante el cual las organizaciones encargadas recaudan viruta para sus fines. Como argumento en contra me comentan que muchas de estas organizaciones se mean en los apadrinantes y les sacan la pasta conscientemente con fotos estándar para luego emplear los fondos en mejores fines. Si fuera este ultimo el caso me quedaría mas contento, pero como la gestión de la caridad y la transmutación de solidaridad en mendicidad institucional me parece contaminadas esencialmente, creo que les voy a recetar unas ostias así en abstracto (cuidándome mucho, sin embargo, de entender los movimientos particulares y concretos hechos con cariño y buen espíritu, que por cierto samaritano/a que me lees, NO es tu caso.)




