Así, que tal y como resolvimos los problemas de burocracia –una locura dado el carácter caribeño y to loco de la administración de por aquí, con sus cosas buenas: que se tocan la polla del alba al anochecer, y sus cosas malas: que si te toca al otro lado del mostrador, con toda la peña apretando ,porque aquí no se respetan las colas, y una urgente necesidad de regularizar tu visado de inmigración, te puede venir a la cabeza aquella frase magnifica que dijo una vez Carlos viendo las fallas desde el balcón “esta gente no tiene ni puta idea de lo que es la ansiedad”- nos fuimos a Nampula, que era y es el destino final para nuestra estancia de un añete, diez meses en realidad, en el país.

En vuelo entre las ciudades tiene un precio estratosférico aprovechando que aquí el que viaja tiene posibles, y que solo hay una compañía que hace el trayecto. Ahora eso si, el avión en contra de lo que se podría temer, mucho mas robusto y solvente que cualquier Vueling de puta mierda. Además hace una escala, como el autobús ,en una ciudad intermedia, Beira en este caso, y va hasta arriba de gente porque sale uno al día.
Nampula ya estuvo molando desde el aire, y la pinta tropical auguraba mucho mas rollalti africano de documental. Palmeritas, montañas canis rodeando la zona urbanizada, clima diferente…La verdad es que esta casi a dos mil kilómetros de Maputo, que en Europa seria como cambiar cuatro veces de país, es lógico apreciar cambios en la temperatura y el paisaje vaya.


Al bajar del avión, lo primero el clásico olor a “país pobre” que yo identifico con otros viajes anteriores, y que supongo que tiene que ver con la basura acumulada ésta que comentaba antes, y cierta extrañeza paleta de mis alveolos nasales. Luego he ido pensando que debe tratarse de algo mas somático que real, pero lo cierto es que huele a otra cosa, como humedad quiza…
De ahí, al hotel que previamente habíamos reservado desde Maputo a una muñé –así es como llaman a los Indios, o Indianos, aquí, que por cierto hay a puñaos descendientes de la inmigración de hace centurias, y están todos montadísimos en el Metical y hacen alarde de ello como los colonos economicos que son, a mi ya me caen mal-. El sitio en apariencia magnifico pero sin caer en el lujo fácil de pinta moderna –hay un tres o cuatro hoteles tope gama por aquí-, y sin embargo con carencias que serian inadmisibles en cualquier hotel del mundo rico. Aquí el agua llega mal a las casas, y necesitan bombas de presión para subirla a los apartamentos, o habitaciones en este caso, bombas que muchas veces no funcionan, o desconectan en un alarde de ahorro incomprensible. En nuestro hotel el agua llegaba a ratos, pero fría, así que al día siguiente nos fuimos a otro que costaba lo mismo pero si tenia caliente…aunque el mudafuka de la recepción también tiene la sucnormal costumbre de apagar la bomba aleatoriamente intentando ahorrar no se que hostias. Aqui es donde hemos desarrollado nuestra nueva habilidad mas aventurera, que es la de ducharnos con un cubo de agua caliente -hirviendo si te descuidas- , y ya de paso lavar la ropa ahi mientras vivimos de prestao – o de pagado, porque le hotel es un dinereibol-. Con respecto a los hoteles, quería a acordarme de contar, que aquí los viernes se petan de peñuli que va a pasar el finde a la Ilha de Moçambique, un sitio magnifiquísimo en la costa, y para el que se suele hacer escala en la ciudad en la que estamos antes de llegar . El resto de días ves pocos “molungos” –“blancos” así dicho en molando, aunque la verdad aun no estamos muy seguros de si es despectivo o natural, como tampoco sabemos de “muñé”, en cualquier caso mola-.
La ciudad nos la enseñaron el primer día, y en dos viajes la tenemos mas o menos controlada. Una rejilla de aproximadamente cinco calles horizontales por otras cinco verticales son el núcleo principal, y lo demás ya extrarradio. Aquí también hay casi de todo, pero cuesta mas encontrarlo, es en realidad un pueblo grande, que tiene aires de ciudad porque tiene edificios, pero donde la mayoría de la población vive en las afueras en casas de mierda, chabolas, o pintorescas chocitas de adobe al lado de vertederos de basura y parajes acojonantemente bonitos. Nos hemos acoplado rápidamente, ya hemos visto conde se come, donde se compra –hay un supermercado de capital sudafricano con casi de todo muy caro, donde me he encontrado hasta vegetarianeces de Fry’s -, donde se juegan las partidas de internez –aunque yo, contraviniendo mis deseos/fantasías iniciales de desengancharme, ya tengo MODEM usb de las dos compañías de teléfono que MANDAN en la ciudad, y digo mandan porque es un canteazo el predominio de su publicidad y el sometimiento de la peñica de aquí a sus ofertas de empleo como revendedores de recargas de teléfono prepago-, donde está el gimnasio, las clases de portugués, el trabajo de Ritulis, y de paso nuestra nueva casa, que nos la dan en tres días.


Estos últimos elementos nos han costado un poquico mas, porque estaban agazapados entre los pliegues de la ciudad, pero preguntando a autóctonos y expatriados hemos acabado dando con todo. El gimnasio fue para mi como cuando Speke y Burton descubrieron las fuentes del Nilo en el lago Victoria, después de la desesperanza inicial, y el resignamiento a ir a la precaria sala de ejercicios de un hotel cercano, me encontré un pedazo de garito de barrio, con negrazos levantando cantidades mortíferas de hierro, y un saco de boxeo en tol medio, perrrrrrfecto. Las clases de portugués aun no las hemos apañado, pero caerán seguro, porque apañarse con el “portuñol” de los cojones es posible, pero una ñorda en realidad. Además ya que estamos, le sacamos un guioncito mas a la parte de abajo del curriculum, por si queremos pirarnos a otro lado, donde se trabaje poco, en algun otro momento, y porque sino va a ser imposible que yo monte mi grupo de rap africano por aquí. Me gustaría catar tambien algun libro o método para aprender makua, que es la lengua bantú que hablan por aquí, pero me temo que va a ser complicadete, así que con tres o cuatro frases que consiga entender me daré una pedrada en los dientes
Y hablando de musicola autóctona, te cagas y te meas con el rollito que esta petando entre los chavales por aquí. Kuduro revientapistas, Kuaito del que eriza los nervios, y en general un rollo muy propio de entender las negreces que vienen de USA. Muy de puta Mulder todo. Nosotros hemos disfrutado como rinocerontes en el Rocío, viendo a los chavales bailar, cantar y hacer muvis guays en el centro cultural de la ciudad. Tengo videos de la cámara de fotos para enseñarlo así por encima, pero aun tengo que grabarlo bien con la de video para que vibren los colegas viendo menearse a esta peña. Quien dude de su absoluta superioridad como raza que intente mover el culo como hacen ellos, porque como decía el del pelico largo en la peli “Barrio”, se nota que tienen un hueso mas en la columna, si es que a cualquiera de estos/estas los pones en horizontal y te hacen mojo picón de lo que les metas debajo.. Una cosa bárrrrbara.
Como detalles sueltos, antes de que se me acaben las ganas de brasear con mi rollo, comentar que la abundancia de gente discapacitada es demente. A mi entender es porque no les vacunan contra la polio, pero como es una teoría fruto de mi patilla –ahora cubierta por una excelente barba crucial, que me da un aspecto aguerridísimo pero elegante hasta la convulsión- tampoco la voy a comentar mucho. Hay también aun muchos amputados por las minas de la guerra, y mogollón de niños huérfanos por el SIDA, que aquí campa por sus respetos – aunque teorías que hablan de inmunodeficiencias fruto de la pobreza y no de un virus que aun nadie ha conseguido aislar, y que da unos réditos inmorales a las farmacéuticas, hay muchas, y a mi no me parecen descabelladas-.

Niños que, por cierto, nadie tendrá los santos buebos de negar que siempre y sin matiz, molan mas que los niños blancos. Yo estoy a ver si me compro tres o cuatro para regalar en Navidad, si queréis encargarme alguno ya me decís, y os paso tarifas según “cuteness”. También hablar de lo cerca que esta el África de documental de donde estamos nosotros, a unos quinientos metros aproximadamente ya hay niñas con la cara pintada de blanco –una “mascarilla” natural que se ponen algunas mujeres por aquí- moliendo mijo con un palo enfrente de casas de adobe y paja. Tengo que grabar todo esto antes de irme, aunque sea para hacerme el viajado cuando vuelva, y que parezca que he interactuado mucho con los nativos.
Me dejo historietas que contar, pero entre que ya he reventado mi umbral de pereza, y tengo otras cosas que escribir por encargo – estoy rentabilizando a lo creisi mi pose de escritor, con una mano en el mentón apoyando la cabeza según comento la labor remunerada que desempeño como guionista, en realidad unas historietitas cortas de risa sin mas trascendencia que me ha pedido Pedro para su productora- , porque así los pocos expatriados que hemos tenido que tratar no piensan que soy un sinvergüenza que vive del paro…y no porque me importe que lo piensen con lo que mola vacilar el rollo canalla libertario, sino porque no podrían soportarlo los tíos mierdas y me acabarían denunciando.
He dicho ya que sorprende el buen humor general de los nativos? Buenrollalti amabilisimo por doquiera que te menees












